Mitos mitologia - diccionario basico de mitologia
PSIQUIS
Princesa, tan bella, que aprisionó al mismo Amor con sus encantos. Eros quiso casarse con ella y los padres de la princesa, que habían consultado el oráculo, la hicieron conducir al borde de un precipicio, desde donde el Céfiro, por orden de Eros, la trasladó a un suntuoso palacio. Allí era servida por ninfas invisibles y sólo oía voces que la llenaban de placer. Su esposo, que se unía a ella por las noches y en medio de la oscuridad, y que se retiraba antes de rayar el alba, le había encargado particularmente que no intentase verle. Por otra parte, la princesa había sabido por el oráculo que tendría un marido inmortal, más maligno que una víbora y temido no sólo de los dioses sino también de los mismos infiernos. Finalmente, le venció la curiosidad y Psiquis determinó faltar al mandato de su esposo. Aguardó a que éste estuviese dormido y entonces, levantándose con mucho sigilo, encendió una lámpara y a su luz vio en lugar de un monstruo al hermoso Eros, pero desgraciadamente cayó sobre éste una gota del aceite de la lámpara, y al despertar y después de echar en cara a Psiquis su desconfianza, se remontó por los aires y desapareció. Desesperada, la princesa quiso darse muerte, pero una fuerza a la que no pudo resistir la detuvo. Era la fuerza de Eros que, a pesar de la falta cometida por su esposa, no la había perdido de vista. Deseosa después Psiquis de volver a encontrar a Eros imploró a los dioses e incluso determinó presentarse ante Afrodita, a pesar de que sabía que estaba muy ofendida porque una mortal hubiese conquistado a su hijo. La Costumbre se encargó de presentarla a la diosa, quien no contenta con ultrajarla de palabra, la entregó a la Tristeza y a la Soledad para que la atormentasen. Estas dos mujeres, acompañantes de Afrodita, para complacerla, no olvidaron nada en absoluto de lo que podía aumentar la amargura de la desgraciada Psiquis. Cebándose en su rabia, la diosa incluso le encargó varios trabajos difíciles de soportar, obligándola a que le llevase un vaso lleno de agua negra que manaba de una fuente guardada por unos dragones furiosos; quiso también que de unos riscos inaccesibles le trajese varios carneros, un copo de lana dorada y que en poco tiempo separase de un montón las distintas especies de semillas que contenía. Por último, le impuso la obligación de descender a los Infiernos e inducir a Perséfone a que le entregase una porción de su hermosura encerrada en una caja. Este mandato fue lo que más la entristeció pues no sabía cómo llevarlo a cabo, cuando una voz la instruyó de lo que debía hacer, con la condición, no obstante, de que no abriese la caja. Siguió Psiquis las instrucciones pero, cuando regresaba, le movió otra vez la curiosidad e incluso la envidia de tomar para sí una parte de lo que contenía la caja. La abrió e inmediatamente salió un vapor soporífero que la derribó al suelo sin que pudiese levantarse. Eros, que la había ayudado en los otros trabajos, corrió en su auxilio y con la punta de uno de sus dardos la despertó, volvió a la caja el funesto vapor y se la entregó, ordenándole que la llevase inmediatamente a Afrodita. Finalmente, Eros se presentó a Zeus y le rogó que convocase a los dioses para que dictaminasen sobre la suerte de su esposa. Esta asamblea favoreció a Psiquis pues determinó que Afrodita consintiese en el enlace y que Hermes trasladaría al cielo a la princesa. Psiquis fue bien acogida por los dioses, que le dieron a beber el néctar y la ambrosía, obteniendo así la inmortalidad. Psiquis tuvo un hijo de Eros al que llamó Deleite. Esta leyenda simboliza la pureza, la caída y finalmente, la salvación del alma por el sufrimiento.
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