DICCIONARIO DE MITOLOGIA MITOS MITOLOGIA

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PENÉLOPE

Hija del espartano Icario, hermano de Tíndaro, rey de Esparta, y de la náyade Peribea. Esposa de Ulises y madre de Telémaco. Es el símbolo de la fidelidad conyugal. Algunos príncipes de Grecia, embelesados por su hermosura, la pidieron en matrimonio y su padre, para evitar las riñas que podían originarse entre los pretendientes, les obligó a disputar la mano de su hija en los juegos que hizo celebrar. Parece ser que Ulises obtuvo la mano de Penélope, gracias a Tíndaro, a quien el rey de Itaca había dado buenos consejos sobre el matrimonio de Helena. Icario quiso retener en Esparta a Ulises y a su hija, pero aquél poco después de la boda emprendió la vuelta a Itaca, con su esposa.

Los cónyuges se amaron con ternura de modo que Ulises hizo cuanto le fue posible para no acudir a la guerra de Troya, pero todos sus esfuerzos fueron vanos y tuvo que separarse de Penélope, dejándole una prenda de su amor. Veinte años estuvieron separados y durante esta larga ausencia ella le guardó siempre fidelidad aunque muchos pretendientes acudían a Itaca queriendo persuadirla de que Ulises había muerto en el sitio de Troya. Penélope supo eludir siempre los requerimientos entreteniéndoles con varios ardides. El primero fue empezar a tejer un gran velo, declarando a sus pretendientes que no podía tratar de un nuevo matrimonio hasta que no concluyese la obra, que destinaba para envolver el cuerpo de su suegro Laertes cuando llegase su última hora. De este modo se pasaron tres años sin que el velo concluyese porque por la noche deshacía lo que había tejido durante el día. Como sea que Ulises, en el momento de marchar a la guerra, le había dicho a Penélope que si no había regresado del sitio de Troya cuando su hijo estuviese en edad de gobernar, debía entregarle sus Estados y su palacio y que ella podía escoger un nuevo marido, sus parientes la apremiaban para que volviera a casarse. Finalmente, pues, no pudiendo ya demorar su respuesta a los pretendientes, por inspiración de Atenea prometió otorgar su mano al primero que sostuviera el arco de Ulises e hiciera pasar una flecha por varias sortijas dispuestas al efecto una tras otra. Varios pretendientes probaron a tensar el arco, pero nadie pudo conseguirlo; sólo Ulises, que acababa de llegar disfrazado de mendigo, pudo conseguirlo, y se valió del mismo arco para matar a todos los pretendientes. Cuando a Penélope le dieron la noticia del regreso de Ulises no quiso creerlo y al principio le recibió fríamente, temiendo que intentasen sorprenderla con apariencias engañosas, pero cuando estuvo segura de que en efecto era Ulises se entregó a los mayores transportes de alegría y de amor.

 

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