Mitos mitologia - diccionario basico de mitologia
PAN
Uno de los ocho dioses principales, posiblemente oriundo de la Arcadia. Los egipcios le honraban con un culto particular pero no le sacrificaban cabras ni machos cabríos, porque este dios era representado con la cabeza y patas de estos animales. Los sátiros, los faunos y los silvanos constituían su séquito. Combatió con valor al gigante Tifón, y los dioses, para recompensar su valor, lo colocaron en el cielo donde forma el signo de Capricornio. Se aseguraba que
Pan acompañó a Osiris en su expedición a la India, con Anubis y Macedo. Según los griegos, Pan era hijo de Zeus y de la ninfa Hibris, aunque otros lo declaran hijo de Her-mes y de Penélope. Pan era venerado particularmente en la Arcadia donde vaticinaba oráculos muy celebrados. Se atribuía la deformidad de sus facciones a la cólera de Afrodita que le había castigado por la sentencia que había dado contra ella. En sus representaciones se le ve frecuentemente con una flauta de siete canutos, llamada Flauta de Pan de la que fue su inventor. Los griegos atribuían a Pan varias aventuras, entre ellas haber descubierto a Zeus el lugar donde se hallaba Deméter, después del rapto de Per-séfone. En cierta ocasión, hallándose una noche la nave del piloto Tamo cerca de unas islas del mar Egeo, cesó de improviso el viento, y mientras la tripulación se entregaba a los placeres bebiendo y brindando a la salud de todos ellos, se oyó una voz que salía de una de las islas y llamaba a Tamo. Éste quedó en suspenso esperando oír la voz por dos veces y contestó a la tercera y la voz entonces le ordenó que cuando llegase a cierto paraje anunciase en voz alta que el dios Pan había muerto. La tripulación, al oír aquello, quedó sobrecogida de espanto y después deliberaron si debían o no cumplir la orden recibida. Tamo manifestó que si al llegar a aquel lugar el viento les era favorable, pasarían de largo sin despegar los labios pero que, si la calma les detenía, se haría preciso cumplir la orden que había recibido. Continuaron la navegación y, apenas habían llegado al lugar indicado por la voz, sobrevino una calma extraordinaria por cuyo motivo a Tamo no le quedó más remedio que gritar que Pan había muerto. No bien acabó de pronunciar estas palabras se oyeron quejas, llantos y gemidos que parecían proceder de todas y de ninguna parte. Todos los navegantes fueron testigos de este extraordinario suceso. La noticia se propagó en poco tiempo hasta Roma y el emperador Tiberio quiso ver por sí mismo a Tamo y reunió a varios doctores en teología pagana para saber quién era este dios Pan. Por fin se resolvió que era hijo de Hermes y Penélope.
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