DICCIONARIO DE MITOLOGIA MITOS MITOLOGIA

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MOIRAS

Divinidades griegas del destino, que presidían la vida y la muerte. Se corresponden con las Parcas romanas. Arbitros de la muerte de los humanos, arreglaban sus destinos, y todo lo que ocurría en el mundo estaba sometido a su reinado. Son tres hermanas: Cloto, Lachessis y Átropos. En principio se creía que habían nacido de la Noche, indicando con ello la oscuridad impenetrable de nuestra suerte, pero Apolodoro las supone hijas de Zeus y de Temis. Amadas y distinguidas de Zeus, le ayudaron en la guerra contra los Gigantes. Átropos era la encargada de cortar el hilo de los destinos de los humanos, y nadie podía morir sin que esta diosa cortase el hilo fatal que nos une a la vida. El nombre romano de Parcas parece derivar de que son muy avaras de nuestros días y que no conceden alargarlos después del término prescrito por el Destino.

Las Moiras habitaban, según Orfeo, en una tenebrosa caverna del Tártaro y servían al monarca de los Infiernos. Según Ovidio, habitaban en un palacio donde los destinos de todos los humanos estaban grabados en planchas de metal, de modo que ni el rayo de Zeus, ni un trastorno de la naturaleza podían borrarlas.

Con su don de persuasión y elocuencia, consolaron a Perséfone y calmaron el dolor de Deméter, afligida por la pérdida de su hijo. Atmete fue el único que obtuvo de ellas la gracia de poner en su lugar a otro cuando llegase el término de sus días. No sólo presidían el nacimiento, sino que mientras Hermes sacaba de los Infiernos a las almas, las Moiras tenían a su cargo hacer salir del Tártaro y conducir a la luz a los héroes que habían osado penetrar en aquel antro de tinieblas. Ellas fueron las que sirvieron de guías a Dionisos, a Heracles, a Teseo y a Ulises, y condujeron a la luz del día a Perseo, a Orfeo, que escribió después la historia de su viaje, y a Eneas, que quiso ver a Anquises. El número de tres parece ser una alegoría de las tres divisiones del tiempo. La Moira que hilaba representaba el presente, la que sostenía las tijeras el futuro y la última, ya con el huso lleno, era el símbolo de lo pretérito.

Los griegos y los romanos les tributaron grandes honores y las invocaban después de Apolo, porque presidían, como este dios, el futuro. Les levantaron altares en Olimpia y en Megara y todos los pueblos de Italia las adoraron. Los antiguos las representaban bajo la figura de tres mujeres con rostro severo, decrépitas, coronadas con grandes copos de lana blanca, teniendo una en la mano unas tijeras, la otra los husos y la tercera una rueca.

 

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