DICCIONARIO DE MITOLOGIA MITOS MITOLOGIA

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JASON

Hijo de Esón y de Alcímedes. Su padre, rey de Yolcos, en Tesalia, había sido destronado por Pelias y el oráculo' había vaticinado que el usurpador sería a su vez arrojado del trono por un hijo de Esón. Por lo tanto, apenas hubo nacido, su padre hizo correr el rumor de que el niño estaba enfermo. Pocos días después anunció su muerte y preparó los funerales, mientras su madre se lo llevaba secretamente al monte Pelión, donde Quirón, el hombre más sabio y hábil de su tiempo, le educó y le enseñó las ciencias, en particular la medicina, e hizo que le dieran al joven el nombre de Jasón en vez del de Díomedes, que le había sido impuesto al nacer.

A los veinticuatro años, Jasón quiso abandonar su retiro y consultó al oráculo, el cual le mandó vestirse como los magnesios, con una piel de leopardo semejante a la que llevaba Quirón, y que, armado con dos lanzas, se presentase en la corte de Yolcos, lo que se apresuró a efectuar. En el camino se vio detenido por el río Anauro que se había desbordado, pero una vieja que encontró en la ribera se ofreció a pasarlo sobre su espalda. Se trataba de Hera que estaba enamorada de su hermosura.

Cuando Jasón llegó a Yolcos atrajo la atención del pueblo por su hermosa figura y por lo singular de su atuendo. Se dio a conocer como hijo de Esón y pidió con osadía a su tío la corona que éste había usurpado. Como Pelias era aborrecido de sus subditos y visto el interés que el joven príncipe despertaba, no osó emprender acción alguna contra él y, sin rehusar de modo abierto a su demanda, buscó el modo de eludir el cumplimiento, proponiéndole una expedición gloriosa pero no exenta de peligros. Según el oráculo de Apolo, sabía que era menester apaciguar los manes de Frixo, descendiente de Eolo, asesinado cruelmente en la Cólquida y conducir sus cenizas a Grecia. Como Pelias era ya de edad avanzada y Jasón se hallaba en la flor de la juventud, Pelias juró por Zeus que cuando Jasón regresase le devolvería el trono que le pertenecía. Añadiendo que Frixo, obligado a salir de Tebas, se llevó consigo un Vellocino de Oro cuya conquista le daría a la vez riqueza y honor. Se anunció la expedición por toda la Grecia y lo más escogi- do de los héroes se trasladó a Yolcos para tomar parte en ella. Jasón escogió a los cincuenta y dos más famosos, entre ellos Heracles.

Una vez todo preparado, Jasón ofreció sacrificios a todos los dioses, en especial a Zeus, quien prometió, con su voz tonante, su auxilio.

Después de una navegación larga y difícil, los argonautas llegaron a la Cólquida. El Vellocino de Oro, que había llevado allí Frixo, estaba guardado por toros que despedían llamas y por un horrible dragón. Hera y Atenea, que amaban a Jasón, hicieron que Medea se enamorase de éste y ambos se encontraron en las afueras de la ciudad, cerca del templo de Hécate, a donde se habían dirigido para implorar el favor de la diosa. Medea, que ya estaba interesada por el héroe, le prometió ayudarle con su magia, si quería poner en ella su fe. Después de los mutuos juramentos se separaron y Medea se propuso preparar lo necesario para ayudar a su amante. Pero Eates sólo consentía en entregar el Vellocino de Oro si Jasón lograba uncir al yugo dos toros, regalo de Hefesto, que tenían los pies y las astas de cobre y vomitaban torbellinos de fuego, uncirlos a un arado de diamantes y hacerles roturar cuatro fanegas de un campo consagrado a Ares, para sembrar en ellas los dientes de un dragón de los cuales debían nacer hombres armados que sería menester exterminar, y después matar al monstruo que velaba sin cesar el tesoro y ejecutar todo esto en un solo día. Seguro de la ayuda de Medea, Jasón aceptó las condiciones, amansó a los toros, les puso el yugo, labró el campo, sembró los dientes del dragón, lanzó una piedra enorme en medio de los guerreros que la tierra había vomitado, lo que los volvió tan furiosos que se mataron entre sí, adormeció al monstruo con hierbas encanta-olas y con una bebida mágica le quitó la vida, y por fin robó el precioso Vellocino. Perseguidos en la fuga los dos amantes, degollaron a Absirto, hermano de Medea y esparcieron sus miembros para retrasar al rey. Circe los recibió sin conocerlos, pero al hacerlo los arrojó de su mansión. Cuando llegaron a la corte de Alcione se casaron. Desde allí los argonautas se dispersaron y los esposos llegaron a Yolcos, con la gloria de haber salido con bien de una empresa en la que se esperaba que Jasón pereciese. No obstante todo esto, Pelias retrasaba cumplir su promesa y Medea halló el medio de deshacerse de este enemigo de su esposo, haciéndolo degollar por sus propias hijas; pero este crimen no devolvió el trono a Jasón, del que se apoderó Acasto, hijo de Pelias, obligando a Jasón a abandonar la Tesalia y retirarse a Corinto con Medea. En esta ciudad vivieron diez años en perfecta armonía, y tuvieron dos hijos, hasta que, por la infidelidad de Jasón, todo se turbó, pues se enamoró de Glaucea, hija de Sísifo, se casó con ella tras repudiar a Medea. Después de la muerte del rey de Corinto, el protector de Medea, Jasón llevó una vida errante. Medea le había predicho que después de haber vivido bastante para experimentar el peso de su infortunio, perecería abrumado bajo los restos de la nave de los argonautas y eso mismo sucedió. Un día en que descansaba en la orilla del mar, al abrigo de la nave de los argonautas, que se secaba al sol, se desprendió un madero y le quebró la cabeza.

 

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