Mitos mitologia - diccionario basico de mitologia
INFIERNO
Lugar destinado por la justicia divina donde los malos sufrirán después de esta vida el castigo eterno merecido Por sus crímenes. Esta creencia es común a todas las religiones.
Según los griegos, se trataba de lugares subterráneos donde pasaban las almas después de la muerte para ser juzgadas por Minos, Eaco y Radamante. El rey de los Infiernos era Hades. Se figuraban el Infierno como un lugar oscuro, dividido en diversas regiones, la una horrorosa, donde había lagos cuyas aguas infestadas exhalaban vapores mortales, un río de fuego, hornos ardientes y monstruos y arpías encarnizadas que atormentaban a los malvados ; la otra era risueña y pacífica, destinada para los buenos y los héroes, y creían que la entrada al infierno estaba en la extremidad del Océano. También se tenía por su entrada la ribera o pantanos de la Estigia, en Arcadia, pues sus exhalaciones eran mortales. Dividían el Infierno en cuatro distritos bajo el nombre de Tártaros o Campos Elíseos. El más próximo a la superficie de la Tierra era el Erebo. En él había el palacio de la Noche, el del Sueño y era la morada del Cerbero, de las Harpías y de la Muerte. Era en este lugar donde por cien años erraban las sombras cuyos cuerpos no habían recibido sepultura. La segunda región era el Infierno de los malvados, donde eran castigados todos los crímenes, donde el remordimiento devoraba a las víctimas y donde se oían los gritos de dolor.
El Tártaro era la tercera región y era la cárcel de los dioses. Rodeado de un triple muro de cobre sostenía los cimientos de la tierra y de los mares. En él eran arrojados y encerrados los dioses que eran vencidos por los nuevos reinantes y victoriosos. Urano precipitó en él a sus hijos los Cíclopes y los Gigantes, y Cronos, a su vez, arrojó en él a Urano tras vencerle. Y Zeus encerró en él a Cronos y a los Titanes. Y luego liberó a sus tíos, los Cíclopes, quienes en reconocimiento le dieron el rayo y el relámpago. Algún tiempo después alivió la pena a Cronos, dejándole reinar en los Campos Elíseos.
Los Campos Elíseos, morada feliz de las almas victoriosas, forman la cuarta división de los infiernos, y para llegar a ellos era necesario cruzar el Erebo.
Los romanos colocaron los Infiernos en las regiones subterráneas, directamente debajo del río Averno, en la campiña de Roma, por los vapores envenenados que se elevaban de este lago. Según los romanos, los Infiernos se dividían en siete regiones diferentes. En la primera iban los niños muertos al nacer, y que no habiendo probado ni las penas ni los placeres de la vida, no habían podido contribuir a la dicha ni a la infelicidad de los seres humanos. El segundo lugar estaba destinado a los inocentes condenados a muerte. El tercero era para los suicidas. En el cuarto, llamado campo de lágrimas, erraban los amantes perjuros, y especialmente los amantes desgraciados. El quinto lugar era habitado por los héroes cuya crueldad había oscurecido su valor. El sexto era el Tártaro, es decir, el lugar de los tormentos, y el séptimo, los Campos Elíseos.
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