Mitos mitologia - diccionario basico de mitologia
HERMES
Hijo de Zeus y de Maia. Llamado Mercurio por los roma-nos, a este dios es a quien se le atribuyen más funciones. Es protector del comercio y de toda clase de apropiaciones legitimas e ilegítimas, y guía de caminantes. Intérprete de los otros dioses y fiel a los mismos, en particular a Zeus, su padre, les servía con un celo infatigable, incluso en comisiones poco honestas. Cuidaba de los negocios de la paz como de los de la guerra, y asimismo de las interioridades del Olimpo. Abastecía y servía la ambrosía; presidía los juegos y las asambleas; era el encargado de conducir a los Infiernos las almas de los muertos y de sacarlas de ellos, y nadie podía morir hasta que este dios no hubiese roto definitivamente los lazos que unen el alma al cuerpo. Era, asimismo, el dios de la elocuencia, de la oratoria, de los viajeros, de los comerciantes e incluso de los ladrones.
Acompañaba constantemente a Hera, bien para guardarla o para velar sobre su conducta. Arreglaba en ocasiones las intrigas amorosas para Zeus. Trasladó a Castor y a Pólux a Pelene; acompañó al carro de Hades cuando éste robó a Perséfone. Inquietos los dioses con la disputa entre las tres diosas, Hera, Atenea y Afrodita, para saber cuál de ellas era la más hermosa, fue enviado con ellas al pastor Paris. Era invocado en los matrimonios para hacer la felicidad de los esposos.
Por tantos trabajos es por lo que se cree que existieron varios Hermes. En efecto, Lactancio cuenta cuatro, el uno, hijo de Zeus y de Maia; el segundo, del Cielo y del Día; el tercero, de Liber y Perséfone y el cuarto de Zeus y de Ci-lene, que, según los griegos, mató a Argos y huyó a Egipto, a donde llevó el conocimiento de las letras. Según Cicerón, había cinco: uno, hijo del Cielo y del Día; el segundo, del Valor y de Foronis, el cual habitaba en la Tierra; el tercero, hijo de Zeus y de Maia; el cuarto, hijo del Nilo, y el quinto era el que había matado a Argos. Pero lo más creíble es que sólo sean dos: el Thot de los egipcios contemporáneos de Osiris y el hijo de Zeus y de Maia.
El Mercurio egipcio era el alma del consejo de Osiris, a Quien servía en los asuntos más delicados y que, al partir Para la India, dejó a Isis, a la que Osiris había nombrado regente, a Mercurio como su ministro más hábil. Hizo florecer el comercio y las artes en todo el Egipto. Enseñó a sus gobernadores el modo de medir las tierras, los límites de las cuales se veían siempre alterados por las crecidas del Nilo. Fue él, se dice, el creador de los misteriosos caracteres llamados jeroglíficos. Inventó la lira, formó un idioma regular y enseñó los primeros rudimentos de la astronomía. Enseñó la lucha, la danza, así como la fuerza y la gracia que el cuerpo humano puede conseguir con estos ejercicios.
El Hermes hijo de Zeus y de Maia fue muy célebre entre los Titanes. Después de la muerte de su padre, heredó Italia, las Galias e Hispania, de donde fue dueño absoluto después de la muerte de su tío Hades. Y fue dueño de los mauritanos al fallecer su abuelo Atlas. Aprendió en Egipto la magia que entonces estaba muy en boga y en cuya ciencia fue un alumno muy aventajado. Pero sus defectos no fueron menores que sus virtudes, de tal modo que su conducta artificiosa y su constante inquietud obligaron a los demás dioses a declararle la guerra, durante la cual fue vencido muchas veces, y finalmente tuvo que refugiarse en Egipto, donde murió.
En su calidad de dios de los ladrones se le atribuye mucha picaresca: siendo niño aún robó el tridente a Po-seidón, las flechas a Apolo, la espada a Ares y el cinturón a Afrodita. A pesar de los buenos oficios que tuvo con Zeus, no siempre conservó su amistad, pues este dios fue quien lo arrojó del Olimpo.
El culto a Hermes es poco significativo. En Italia, sin embargo, fue puesto en el número de las ocho divinidades principales, llamadas Dii selecti. Se le representa comúnmente con alas en sus pies, lo que hace denotar la ligereza en llevar a cabo las órdenes de los dioses, con un gran sombrero (pétaso) y sosteniendo el caduceo, símbolo de su misión de heraldo.
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