DICCIONARIO DE MITOLOGIA MITOS MITOLOGIA

Mitos mitologia - diccionario basico de mitologia


APIS

Rey de Argos, hijo de Zeus y de Niobe. Después de abdicar en favor de su hermano Egialeo, pasó a Egipto donde, con el nombre de Osiris, se casó con Isis. Se dice que enseñó a los egipcios el uso de la medicina. El pueblo le adoraba como a un dios, bajo la figura de un buey, cuya forma se creía que había tomado para salvarse cuando los demás dioses fueron vencidos por Zeus. El buey representándolo debía ser enteramente negro con una señal blanca y cuadrada sobre la frente, la figura de un águila en el lomo, un nudo debajo de la lengua semejante a un escarabajo, y otra mancha blanca en el lado derecho parecida a una media luna.

Como sea que no podía hallarse un buey que mostrase todas estas señales, no hay duda de que los mismos sacerdotes las imprimían en algunos bueyes que criaban secretamente.

Cuando uno de estos bueyes estaba preparado para representar al dios Apis, lo cuidaban durante cuarenta días en la ciudad del Nilo antes de trasladarlo a Memfis en una barca en la que se levantaba un nicho primorosamente labrado. A su llegada a Memfis los sacerdotes salían a recibirlo con gran pompa acompañados por la multitud, de la que sólo los niños podían llegar hasta él para recibir su aliento, con el que creían adquirir el don de la profecía. Una vez rendidos los honores era conducido por los sacerdotes en procesión hasta el templo de Osiris, donde lo alojaban en un magnífico establo. El dios Apis estaba casi siempre encerrado en el establo, y cuando lo paseaban por la ciudad iba rodeado de ministros de justicia que apartaban a la multitud, precedidos de un coro de niños que cantaban himnos en su alabanza.

Según los libros sagrados de los egipcios, el buey Apis sólo debía vivir un tiempo determinado. Cuando los sacerdotes fijaban el término de su vida, lo llevaban a la orilla del Nilo, se prosternaban ante él, lo incensaban y a continuación lo ahogaban. Después de la muerte del buey-dios todo el pueblo se entregaba a la aflicción como si hubiese muerto el mismo Osiris, y el luto duraba hasta que se encontraba un sucesor, lo que originaba grandes muestras de alegría, celebrándose fiestas públicas que duraban siete días.

Los egipcios consultaban al buey Apis como a un oráculo: cuando comía lo que se le presentaba era señal de una respuesta favorable, pero rehusar la comida denotaba un fatal presagio. Los que le consultaban debían arrimar el oído a la boca del buey, tapándose luego las orejas con las manos hasta salir del templo. Lo primero que sus oídos percibían se consideraba la respuesta a su consulta.

 

Copyright © Mitos Mitologia 2009, Quito, Ecuador